DESHIDRATACIÓN EN LAS PERSONAS MAYORES


Deshidratación en las personas mayores Para muchas personas, especialmente las personas mayores, a veces es difícil llegar al objetivo de 2 litros de ingesta de líquidos al día, bien por su incapacidad física que le dificulta el acceso al agua, bien por enfermedades crónicas.

Algunos de ellos evitan consumir líquidos por miedo a la incontinencia o para evitar urgencias de tener que ir al baño cuando se encuentran fuera de casa. Además, con la edad se producen cambios en la función renal y una importante disminución en la sensación de sed. Estas alteraciones están muy relacionadas con los problemas de deshidratación y de termorregulación en las personas de edad avanzada. A los 70 años, la capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancias de desecho es aproximadamente la mitad que a los 30 años.

Las personas mayores pierden demasiada agua por la orina, a pesar de que ésta no elimine muchos materiales de desecho. Por lo tanto, necesitarán más agua para excretar la misma cantidad de urea o sodio. Estos cambios en la capacidad homeostática se modifican también por la presencia de algunas enfermedades como la hipertensión arterial, enfermedades cardio y cerebrovasculares o por el consumo de fármacos.

La disminución en la sensación de sed quizás sea el factor más importante, ya que conlleva una ingesta de líquidos mucho menor que en etapas anteriores de la vida.

La deshidratación se asocia con hipotensión, aumento de la temperatura corporal, confusión mental, dolor de cabeza e irritabilidad. Además la falta de líquido puede ser el principal contribuyente al estreñimiento, muy común en las personas mayores, y cuyo tratamiento incluye un mayor consumo de líquidos que estimulen el peristaltismo. En las personas mayores el agua se convierte en una verdadera necesidad a la que hay que prestar especial atención y, en muchos casos, es incluso necesario prescribir su consumo como si de un medicamento se tratase.

La deshidratación es una seria y costosa condición médica que puede ser fácilmente prevenida. Se trata de uno de los 10 diagnósticos más frecuentes que provocan la hospitalización de los mayores de 65 años. Dependiendo del tipo de deshidratación y del tratamiento, se ha podido constatar que la mortalidad asociada a trastornos del balance hídrico en las personas mayores puede llegar al 40-70%3 si permanece sin tratar.

Una de las consecuencias de la deshidratación es la hipernatremia, producida por una ingesta insuficiente de agua, aunque ciertas condiciones fisiológicas pueden aumentarla, como las existentes en las personas mayores frágiles. La hipernatremia en las personas mayores no presenta unos síntomas y signos claros, siendo estos de irregulares y de forma no patognomónica.

FUENTE: http://seegg.es/Documentos/recomenda_anciano/hidratacion_mayores.pdf

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