PARTICIPACIÓN SOCIAL DE LOS ADULTOS MAYORES


PARTICIPACIÓN SOCIAL DE LOS ADULTOS MAYORES.

Este ensayo tiene como propósito abordar la temática de la participación de las personas adultas mayores, comprendiendo las particularidades de los individuos que componen este grupo etario y el rol que ejercen en la sociedad. En primera instancia es necesario definir conceptualmente el envejecimiento. Para Rocío Fernández Ballesteros (1997) es un proceso que aumenta la vulnerabilidad de las personas, se traduce en una serie de cambios biológicos, psicosociales y funcionales, que de manera lenta y progresiva afectan la adaptabilidad de las personas a su entorno físico, ambiental y social, exponiéndolos a las apariciones de enfermedades crónicas y degenerativas que pueden afectar a su calidad de vida.

Cabe señalar que existe una clara estigmatización respecto a la vejez, habitualmente se relaciona con dependencia y perdida del rol social. En este aspecto no podemos desconocer que durante el proceso de envejecimiento los sujetos experimentan una discontinuidad, esta se manifiesta a través de la disminución de la interacción entre el individuo y la sociedad, contribuyendo de manera significativa en la adaptación al entorno. Sin embargo, es preciso mencionar que la adaptación está influenciada por actitudes, preferencia y hábitos adquiridos a lo largo del ciclo vital. En la Teoría de la Adaptación se indica que la persona es un ser biológico, psicológico y social que está en constante interacción con un entorno cambiante; al enfrentarse al mundo las personas utilizan mecanismos innatos y adquiridos, por lo tanto, la adaptación está en la habilidad personal para adaptarse, según el grado en que las persona estén expuesta a las fuerzas ambientales (Balderas, 2009). En la teoría de la continuidad Robert Atchley (1971,1972) se visualiza a los sujetos en un continuo desarrollo, es decir que el periodo de vejez es una prolongación de las etapas evolutivas anteriores, por lo tanto, no involucra precisamente un declive de los procesos humanos y sociales. La continuidad o la incorporación de nuevas actividades, así como mantener una participación activa en las diversas esferas sociales son pieza clave para tener un envejecimiento activo. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de los pilares fundamentales para mantener un envejecimiento activo, es la participación; esto se traduce en que las personas mayores tienen derecho a mantener el vínculo con la sociedad sin importar su edad.

Desde el modelo de la Teoría Ecológica desarrollado por Bronfenbrenner (1979) se concibe a los individuos como el núcleo de un conjunto organizado y jerarquizado de subsistemas dentro del entorno social con los cuales interactúa. El entorno inmediato donde se encuentra la familia y los amigos cercanos de los adultos mayores, se denomina ´´Microsistema´´ este corresponde al entorno íntimo, donde se dan las relaciones interpersonales. Se refiere al “patrón de actividades, roles y relaciones interpersonales que la persona en desarrollo experimenta en un entorno determinado, con características físicas y materiales particulares” (Bronfenbrenner, 1979). Las crisis normativas (cambios esperables que suceden) surgidas como la viudez y la muerte de pares, reduce el entorno inmediato solo a la familia. Cabe mencionar que muchos adultos mayores se enfrentan al abandono y a la perdida de roles, lo que se traduce en una reducción significativa en la participación y toma de decisiones en el núcleo familiar. En este modelo el segundo entorno, el ´´Mesosistema´´, corresponde a las interrelaciones de dos o más sistemas en que está inserta la persona mayor. Corresponde a su parte relacional, al “conjunto de interrelaciones de dos o más entornos en los que la persona en desarrollo participa activamente” (Bronfenbrenner, 1979). En este nivel las personas mayores se relacionan con la comunidad, la familia extendida y el trabajo. La jubilación es un hecho que desvincula al sujeto de la vida laboral, justamente este acontecimiento es el que marca la entrada oficial a la vejez en las sociedades occidentales, como una manera efectiva de contrarrestar la situación es que la participación en la comunidad cercana, con el vecindario puede constituirse en una red apoyo para las personas mayores. Mientras que el tercer entorno ´´Exosistema´´ corresponde a “uno o dos entornos que no incluyen a la persona en desarrollo como participante activo, pero en los cuales se producen hechos que afectan a lo que ocurre en el entorno que comprende a la persona, o que se ven afectados por lo que ocurre en ese entorno” (Bronfenbrenner, 1979). Este nivel nos aleja del adulto mayor, pero nos acerca a factores externos que inciden de sobremanera en los sujetos, un claro ejemplo es el trasporte público, este es fundamental para el desplazamiento de los adultos mayores, quienes utilizan el servicio para realizar; visitas a familiares, redes de apoyo y pares significativos, acceder a servicios de salud, realizar trámites, asistir a actividades recreativa o de esparcimiento, entre otras. Por lo tanto, es necesario un acceso adecuado a los servicios, tanto a nivel de infraestructura como de gratuidad, una solución que permitirá mayor inclusión, evitar el aislamiento social y la dependencia. Por último, el ´´Macrosistema´´ “se refiere a las correspondencias, en forma y contenido, de los sistemas de menor orden (micro, meso y exo) que existen o podrían existir, al nivel de la subcultura o de la cultura en su totalidad, junto con cualquier sistema de creencias o ideología que sustente estas correspondencias” (Bronfenbrenner, 1979). El macrosistema es muy relevante para las personas adultas mayores porque es justamente en ese nivel que se generan los conceptos culturales peyorativos para la vejez, base de las múltiples discriminaciones que se ejercen contra ella.

A modo de conclusión, es preciso mencionar que la interrelación de los adultos mayores con cada uno de los entornos y su contexto influye de sobremanera, tanto positiva o negativamente en la percepción de bienestar social y calidad de vida. Es por ello, que surgen interrogantes respecto a qué medidas se deben abordar para mejorar la participación en cada uno de los sistemas con los cuales se relaciona. Una posible solución surge desde el enfoque intergeneracional, para Ventura-Merkel y Lidoff (1983) se traduce en una serie actividades o programas que incrementan la cooperación, la interacción y el intercambio entre personas de diferentes generaciones. Implican compartir habilidades, conocimientos y experiencias entre jóvenes y mayores. Es decir, este enfoque está orientado a fomentar la reciprocidad y la influencia mutua entre las diversas generaciones, donde se concibe a las personas adultas mayores como un capital social de alto valor, que puede transmitir costumbres culturales y educar, contribuyendo de esta manera a la incorporación de nuevos aprendizajes y conocimientos significativos. La participación activa en el proceso de intercambio tiene como intención la integración de diversas perspectivas y la cohesión social para producir un cambio, reconociendo a todas las personas como ciudadanos con derechos y deberes sin distinguir diferencia de edad, generación o capacidad. Por lo tanto, una sociedad para todas las edades que estén en continua interacción promueve la participación activa, la inclusión, la equidad y la justicia social.

Referencia

- Fernández-Ballesteros R. (1997). Calidad de vida en la vejez: condiciones diferenciales. Anuario de Psicología, 73,89-104.

- Servicio Nacional del Adulto Mayor (2015) Política Integral de Envejecimiento Positivo para Chile. Directora del Servicio Nacional del Adulto Mayor - SENAMA, 1.000(1), 1-122.

- Bronfenbrenner, U. (1987). La ecologia del desarrollo humano. Barcelona: Paidós.

- Sarabia, C. (2009). Envejecimiento exitoso y calidad de vida. Su papel en las teorías del envejecimiento. Barcelona. Gerokomos vol.20 no.4

- Ramos, A. Yordi, M. Miranda, M. (2016). El envejecimiento activo: importancia de su promoción para sociedades envejecidas. Camagüey, Cuba. Universidad de Camagüey Ignacio Agramontes Loynaz, Facultad de Humanidades.

- Torrico, L. Santín, V. Andrés, V. (2002) El modelo ecológico de Bronfrenbrenner como marco teórico de la Psicooncología. Universidad de Murcia. Anales de Psicología (vol. 18, nº 1, pp. 45-59)

- Atchley, C. (1971) Retirement and leisure participation: continuity or crisis. The gerontologist, 11.13-17.

- Balut, J. (2014) Centro intergeneracional, espacio de integración de niños y adultos mayores. Santiago. Universidad de Chile. Facultad de Arquitectura y Urbanismo.

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