Importancia de la hidratación para los adultos mayores.


El peso del cuerpo en un 60% es agua, lo que evidencia que es un componente esencial para el mantenimiento de la vida, aunque por lo general se excluya de las listas de nutrientes al no entregar aporte calórico al organismo.

Así lo explica la Ingeniera en Alimentos y directora de Bachillerato de Ciencias de la Salud de la Universidad San Sebastián sede Valdivia, Carolina Barriga, quien subraya que las necesidades de agua varían en función de la edad, sexo, actividad física, condiciones ambientales como la época del año y la temperatura, así como el tipo de dieta ingerida y la ingesta de fármacos.

“Según la Organización Panamericana de la Salud un adulto mayor sin patologías que afecten el consumo de líquidos, necesita al día alrededor de 30 ml. de agua por kg. de peso“, afirma.

Barriga sostiene que dentro de las funciones que cumple el agua en el organismo, “hay que saber que es el medio en el cual ocurren todas las reacciones químicas del organismo, es el medio de transporte de nutrientes y vehículo para eliminar productos de desecho, mejora la digestión, lubrica articulaciones y tejidos, es un termo regulador que permite mantener nuestra temperatura corporal ayudando a disipar la carga extra de calor por medio de la sudoración“, apunta.

“Según Grandjean y Campbell (2004) el agua corporal total en varones mayores a 50 años corresponde al 47% – 67% de su peso corporal, y en mujeres mayores a 50 años al 39% – 57% de su peso corporal. Por esta razón, es muy importante cumplir con la cantidad diaria recomendada para este grupo etario”, recomienda la docente.

Hidratación en los adultos mayores

Un factor que incide directamente en el estado de hidratación es la edad. El proceso de envejecimiento es asociado con cambios fisiológicos que pueden afectar la capacidad de mantener el equilibrio hídrico. “Estos cambios incluyen la disminución del total de agua corporal asociada a la pérdida de masa magra corporal, de la sensación de sed y la disminución de la capacidad de los riñones para concentrar la orina y dificultades en la deglución. De esta manera, la deshidratación es el trastorno hidroelectrolítico más frecuente en las personas mayores“, precisa la Ingeniera en Alimentos.

Y agrega que la deshidratación puede influir negativamente en las funciones cognitivas y el control motor de los individuos. Existen numerosos estudios que relacionan una mala hidratación con una disminución de la capacidad física e intelectual de un individuo, independientemente de la razón que haya dado lugar a la deshidratación. “Las evidencias disponibles indican que en aquellas situaciones de ejercicio en un entorno caluroso, cercano a los 30ºC, una deshidratación entre el 2 y el 7% de la masa corporal disminuye las capacidades físicas e intelectuales de los sujetos. Cuando el nivel de deshidratación llega al 7% en estas condiciones, la baja de las capacidades físicas e intelectuales se sitúa en torno al 40% de su capacidad, que con una hidratación normal”, comenta.

A su vez, afirma que “dentro de los signos y síntomas de deshidratación se pueden encontrar: pérdida de apetito, sensación de sed, intolerancia al calor, cansancio, insomnio, irritabilidad, taquicardia, estreñimiento, vértigo, mareos, hipotensión arterial, boca pegajosa o reseca, orina escasa, concentrada y de olor fuerte, ojos hundidos y visión débil, ausencia de lágrimas, piel arrugada y entumecida”.


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